¿Qué es la realidad? ¿El pasado que recuerdas realmente existió? ¿Pueden existir dos realidades simultáneamente? ¿Eres quien crees ser? Según Philip K. Dick, todas estas preguntas son no solo válidas, sino necesarias para la reflexión en la vida de todas las personas. Para Dick, la realidad que conocemos es apenas una entre muchas posibles dimensiones. Todas sus novelas y cuentos han predicho una serie de eventos que parecen desarrollarse mientras hablamos, por lo que autores de ciencia ficción, e incluso científicos y futurólogos, lo consideran el profeta del mañana. El mañana comienza cuando la imaginación se dispara: es un destello de intuición que derriba las limitaciones del ayer e inspira tecnologías para crear nuevos mundos.
Para realizadores como Ridley Scott, Philip K. Dick es el Charles Dickens de la ciencia ficción. Con su gran densidad y detalle, casi todas sus narraciones provienen de un lugar real, de la realidad cotidiana: desintegración, suciedad, corrupción. Dick veía el lado oscuro de las cosas y encontraba un romanticismo en él. Ese elemento oscuro, esos rincones sombríos tienen un aspecto romántico dentro de su propia oscuridad.
Philip K. Dick escribió cuarenta y cuatro novelas y ciento veinte relatos a lo largo de treinta años de carrera. Escribió su ciencia ficción cuando los computadores aún eran experimentales y los teléfonos estaban conectados por cables. A pesar de eso, predijo un futuro en el que la ciencia cambiaría nuestra percepción de lo que es real. Philip K. Dick tenía momentos de paranoia en los que presentía que aquellos cambios hacia una sociedad distópica ya habían llegado y afectaban su vida. Un día de noviembre, a principios de los setenta, encontró su casa revuelta: su caja fuerte ignífuga había sido forzada y sus extractos bancarios y manuscritos habían sido destruidos. Las posibilidades daban vueltas en su cabeza: ¿Acaso sus libros sobre conspiraciones del gobierno se habían acercado demasiado a la verdad? ¿Habrían entrado unos drogadictos, inducidos por sus alucinaciones? ¿O era él quien estaba alucinando? ¿Le habían engañado para que pensara que su casa había sido allanada? ¿O era una visión del futuro que aún no había tenido lugar?
Dick tenía un largo historial de visiones atribuidas a la esquizofrenia, las drogas o la paranoia. Nadie tiene una respuesta definitiva al respecto. Cualquiera que fuese la causa, sus dudas sobre la realidad alimentaron durante décadas su quehacer creativo. Desde mi punto de vista, Philip K. Dick es la figura más importante de la ciencia ficción. Un aspecto central de su escritura es la oscura visión de las cosas que tenía y los posibles efectos negativos que podían traer los cambios en la tecnología. En primer lugar, la obra de Dick explora el impacto de la tecnología en la conciencia humana. Sus protagonistas, en muchas ocasiones, luchan por separar la realidad de la versión creada para ellos por la alta tecnología. Por ejemplo, en la película Blade Runner de 1982, basada en su novela distópica ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se plantea un futuro en el que los robots podrían tener conciencia y capacidad de pensar, soñar, dormir y sentir. La pregunta retórica en el título de su novela nos lleva a uno de los grandes interrogantes que Dick explora a lo largo de su obra: ¿Qué significa ser humano? En Blade Runner, Deckard es un oficial de la ley en busca de robots que parecen humanos y tienen sentimientos. Su misión es eliminar a estos androides defectuosos que se están haciendo pasar por seres humanos ilegalmente. Es una historia que deja una sensación de inquietud, en la que nada es lo que parece. La descripción de los replicantes y su búsqueda por conocer su origen y su propia negación de la mortalidad los convierten en seres más humanizados que los propios humanos que les persiguen.
Si creáramos un robot prácticamente indistinguible de un ser humano, ¿qué significaría ser humano? ¿Qué ocurriría si los robots tuvieran sentimientos? se pregunta el físico teórico Michio Kaku. ¿Qué nos diferencia de las máquinas? Más de cuatro décadas después, la ciencia ha logrado una visión muy cercana a la de los androides humanoides de Dick. Podemos afirmar sin duda que Philip K. Dick ha influido en la robótica androide mucho más de lo que podemos imaginar. Yo diría que los androides que se parecen a los humanos nos ponen nerviosos porque nos preguntamos si tienen alma, comparten nuestros valores, o si son una extraña tribu de seres mecánicos que están invadiendo nuestro mundo. En ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Deckard utiliza un test de empatía para determinar si está frente a una máquina o a un humano. La ausencia de empatía indica que el individuo es un androide, una revelación que a veces sobrecoge al propio androide, ya que generalmente se le implantan recuerdos de una vida que nunca ha vivido. Aquí entramos en otro gran tema de las obras de Dick: si los recuerdos pueden falsificarse e implantarse, ¿puede alguien estar seguro de su verdadera condición como humano o replicante? Rick Deckard recuerda haber pasado el test, pero es posible que también sea un androide.
Uno de los temas favoritos de Dick en sus relatos es que la realidad no es lo que parece en la superficie. El tema de los recuerdos implantados es recurrente en su vida y obra porque a veces él mismo se enfrentaba a la confusión en su propia realidad. Se preguntaba: ¿Son mis recuerdos reales? En 1928, durante la época de la Gran Depresión en Chicago, nacieron los gemelos Philip K. Dick y Jane Dick. Su hermana murió seis semanas después del nacimiento de ambos. Para el joven Philip K. Dick, Jane se convirtió en una parte ausente de sí mismo. En su mundo, ella era real. Él parecía verla con todo detalle. Algunos psicólogos creen que estas visiones ocurrían porque Dick tenía una enfermedad mental no diagnosticada o abusaba de las drogas. Phil sabía que sus visiones no eran completamente reales, pero lo hacían reflexionar y preguntarse: ¿Qué es lo que me hace ser yo? Si la respuesta es "la suma total de mis experiencias", todos los recuerdos de una vida hacen a cada persona única. Pero, ¿qué pasaría si la ciencia pudiera implantar memorias falsas de una vida que nunca se ha vivido? Philip K. Dick imaginó un futuro no tan lejano en el que se podrían comprar recuerdos de unas vacaciones o de un amor que nunca hayas vivido. En su afamado cuento de 1966, "Podemos recordarlo por usted al por mayor", Dick describe un floreciente mercado de experiencias muy convincentes pero artificiales. Los recuerdos, en ese universo narrativo, son una forma de viaje de aventuras. Al no poder pagar unas vacaciones a Marte, un hombre decide implantarse quirúrgicamente los recuerdos de una gran aventura marciana, con consecuencias funestas.
En la visión de futuro de Philip K. Dick, la tecnología tiene el poder de cambiar nuestra percepción de la verdad. El héroe de Dick no está seguro de si es un hombre corriente que sueña ser un agente secreto, o si es un agente secreto cuya mente ha sido manipulada para pensar que no lo es. Dick prevé un mundo en el que la memoria humana se puede sobrescribir con nuevos datos, como la memoria de un computador. Los recientes descubrimientos en neurociencia sugieren que esto podría ser biológicamente posible. Dick no era un científico que entendiera la biomecánica de la memoria, pero era capaz de imaginar que la tecnología pronto cambiaría la percepción que tenemos del pasado. Tal vez esto se deba a que su mente recorría ese camino porque su propio pasado era una neblina de realidad e irrealidad, repleta de acontecimientos que probablemente nunca ocurrieron. Una cosa es segura: las reflexiones de Philip K. Dick sobre la realidad y su naturaleza flexible son proféticas. Dick se imagina una tecnología empleada para engañar a la gente y también ve la posibilidad de que la realidad virtual acabe siendo una escapatoria malsana de la vida cotidiana.
Creo que parte del legado de Philip K. Dick es una advertencia sobre lo fácil que es perderse cuando la tecnología que nos rodea está tan presente. Hay un interesante debate a lo largo de toda su obra: ¿Dónde preferirías estar? ¿Preferirías estar en el aquí y el ahora o preferirías estar inmerso en alguna de tus fantasías? ¿Son esos mundos de fantasía mejores que la realidad que conocemos? Dick sabe que cuando la tecnología invade la mente, ni siquiera nuestros pensamientos tienen escapatoria. Dick escribió sobre drogas psicoactivas, realidades alternativas, abuso de poder policial y tapaderas empresariales desde los años cincuenta. En 1971 se volvió más paranoico, y esta paranoia la proyecta en su arte, imaginando un futuro cercano en el cual el gobierno utiliza tecnologías invasivas para vigilar a la población, convirtiendo la privacidad en algo obsoleto. El resultado es su novela de 1977 Una mirada a la oscuridad (A Scanner Darkly en inglés).
Toda la tecnología de vigilancia moderna es buena o mala dependiendo de la perspectiva del sujeto. Según Dick, ese tipo de vigilancia crearía una especie de prisión, una barrera para la libre expresión y la disconformidad. Tal vez lo que Dick no previó es que muchos de nosotros participaríamos voluntariamente en nuestra propia vigilancia, como lo hacemos hoy en día en Internet.
Creo que Philip K. Dick nos advirtió sobre los peligros de la tecnología y su pronóstico de un futuro próximo en el que nadie sabe en qué realidad está viviendo, se hace cada vez más presente. Dick predijo que los medios de comunicación visuales se convertirían en una forma de arte popular que cambiaría la percepción de la realidad. Afirmó que lo que se hacía para crear la realidad en las películas, los libros o la televisión, no tardaría en influir en la realidad percibida. Hoy día vivimos en una era de grandes avances tecnológicos, pero también de dudas. Los interrogantes que Dick planteó sobre la inteligencia artificial, la virtualidad y el control de las empresas son más relevantes ahora que nunca. El futuro es un viaje hacia lo desconocido. Lo único que podemos hacer es cerrar los ojos, dar un paso hacia adelante y tener fé en que encontraremos algo cuando los volvamos a abrir.