Sunday, 7 April 2019

LA GRAN INCÓGNITA DE LOS TRES CUERPOS

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Por recomendación de Miranda Wiklund, descargué “El problema de los tres cuerpos” en mi Kindle, aunque no logré terminar de leerlo en el Kindle debido a que mi lectura la realizo mucho en el transporte público y sacar un aparato electrónico en el transporte bogotano es como colgarse un cartel del cuello que diga “róbame”. Así que me fui a la Gran Manzana y adquirí la novela original por un poco más de cuarenta mil pesos y la terminé en menos de dos semanas. Lo más importante que puede decirse en cuanto a este libro es que la trama es sumamente interesante y enrevesada. Cixin Liu te lleva por un viaje a través de la historia china y la física de nuestra civilización, para terminar advirtiéndonos sobre una amenaza invasora desde una sociedad sospechosamente cercana a la nuestra. La historia es sumamente original y no le sobra una sola página. Toda la información que nos da el autor es absolutamente esencial para comprender la historia, lo cual es un logro impresionante en una novela que alcanza las cuatrocientas ocho páginas.

Sin embargo, no hay novela perfecta y por lo tanto voy a empezar a enumerar algunos de los detalles que considero no son lo suficientemente sólidos. Esto por supuesto no quiere decir que considero “El problema de los tres cuerpos” una novela mala. Al contrario, si ganó el premio Hugo a mejor novela de ciencia ficción es porque el autor lo tenía más que merecido. La estructura de la novela es muy arriesgada pero única, no recuerdo haber leído algo exactamente igual al “problema de los tres cuerpos” antes. Es una gran apuesta del autor y de los editores. Además, creo que el primer volumen de la trilogía prepara el terreno para los dos siguientes libros adecuadamente. Es probable que éste sea un gran pero para muchos, porque la mayoría de los lectores esperan que una historia sea redonda y nos cuente un inicio, un nudo y un final. Esto no pasa en “El problema de los tres cuerpos”. Cuando se llega al final de la historia, sabemos que ese sólo ha sido el comienzo y que muy probablemente los personajes con los cuales logramos identificarnos, no estarán en la siguiente entrega (esta información la puedo sostener a partir del hecho de que ignoro completamente lo que pasa en las siguientes dos entregas).

Y los personajes son creo yo el aspecto con el cual más tuve encontronazos en la novela. Para un amante de la literatura como yo, un sinónimo de escritura especulativa de ficción es la creación y el desarrollo de los personajes, pero en esta novela, tuve la impresión de qué aunque los personajes no son planos, son elementos dispuestos para contar la trama, para lograr que ésta avance y que el autor nos siga contando más al respecto. Los personajes no son agentes de cambio. Son a veces vagos y etéreos, los únicos dos que pude imaginar claramente en mi cabeza fueron el profesor Wang y el sabueso Shi Qiang. Aunque el resto del elenco es numeroso y a veces Cixin Liu se queda con ellos para contarnos algo importante, tenemos la sensación de que pudieron haber sido otros y la sucesión de hechos no se habría visto afectada en lo más mínimo. Los personajes en esta historia son meras fichas en un juego de Risk.

“El problema de los tres cuerpos” es además una novela que requiere un alto grado de concentración de los lectores. Su estilo es bastante llano, tal vez podríamos decir que la prosa es escueta y carente de todo tipo de lirismo. Esto sin embargo se hace necesario, porque este libro es un libro de ciencia, donde refresqué mucho de los conceptos que un día hace muchos años aprendí en mis clases de física y en mis charlas con Miller Mendoza. Estas características lo convierten en una novela no apta para todo el mundo, una novela que sin duda disfrutarán más los adeptos a la ciencia ficción dura tipo Arthur C. Clarke. La narrativa no es bonita, pero tampoco pretenciosa. Desde un principio, Cixin Liu, pone las reglas del juego sobre la mesa y estoy seguro de que ningún otro escritor hubiera podido contar esta historia de la manera tan satisfactoria como él lo ha hecho. Al final hay un “cliffhanger” del tamaño de una montaña que tal vez irrite a unos cuantos, pero que a mi personalmente me dejó intrigado sobre las posibilidades para lo que será mi lectura de “El Bosque Oscuro”. Un muy merecido 8.5 de 10.




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